¿Qué debo saber si quiero viajar?

Por lo menos una noche durante tu viaje, date un gusto y visita un buen restaurante. Arréglate, reserva y disfruta. Busca lugares que ofrezcan una experiencia culinaria única y déjate llevar. Los sabores también son un viaje.

El truco es alejarse del típico recuerdo “Hecho en China” y buscar algo más original y especial. Algún diseñador local que ofrezca ropa que no encontrarás en ningún otro lugar. Artesanía hecha delante de tus ojos. Las posibilidades son muchas pero generalmente no están a primera vista. La recomendación es enfocarte de preferencia en un sólo país en la medida de la posible. Empaparte de su cultura, recorrer varias ciudades y buscar rincones poco conocidos.

Verlo todo con calma y disfrutar.

Es difícil resistirse a la foto en los lugares más famosos de las ciudades. Visitar museos conocidos o las plazas de las que hablan los libros. Pero en realidad viajar es una experiencia personal y tiene que ver con el gusto. Si amas la comida enfócate en buscar restaurantes únicos y recomendados. Si amas el arte dedícale más tiempo a un museo que te guste o inscríbete a algún taller temporal. No tengas miedo de salirte del camino tradicional de los turistas y busca algo que sea especial para ti.

Los lugares

Muchas atracciones, restaurantes e incluso hoteles tienen promociones y descuentos. Úsalos en caso de que te sean útiles. La mayoría de los museos ofrecen algún día de entrada libre al mes y todos tienen descuentos especiales para estudiantes, gente de la tercera edad, etc. Visita los sitios web de los lugares que quieres visitar e infórmate.

Muchas atracciones y hoteles cuentan también con mejores tarifas on-line por lo que conviene considerar comprar algunas entradas con anticipación y/o reservar tu habitación por internet. Si eres un viajero frecuente y acumulas millas o puntos en hoteles no dudes en usarlos. Generalmente expiran y es bueno aprovecharlos. Saca el máximo provecho a los programas de lealtad informándote sobre todas las opciones con la que cuentas y tenlo como opción a la hora de buscar un hotel o vuelo.

Lo más importante es ser responsable al viajar. La mayor diferencia entre un viajero y un turista es que el primero suele ser generoso y el segundo egoísta. El turista generalmente no es muy consciente del impacto que tiene su presencia en los lugares y trata de hacer todo como en casa. Total son unos días o unas horas las que pasa en la ciudad y no sabe si volverá alguna vez en su vida, así que qué más da si no se comporta a la altura. El viajero en cambio es más respetuoso y busca que su presencia sea de ayuda.

Conozco mucha gente que se ha robado una “piedrita” del Coliseo Romano o he visto a una mujer abrazar una estatua de dos mil años de antigüedad para tomarse una foto. Como viajeros debemos esforzarnos porque nuestra presencia tenga el menor impacto negativo posible. Respetar las costumbres locales, no tomarle fotos a la gente sin su permiso y sobre todo conservar nuestro patrimonio para que futuras generaciones puedan disfrutarlos así como lo hemos hecho nosotros.
Esperamos que valores los consejos, un saludo.

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